14.1.07

y el séptimo día

descansó, diminuta.
y al octavo.
y al noveno.
pero sólo porque había un edredón nuevo y grande
dispuesto a acogerla debajo.
comprado en las rebajas de enero,
junto con la crisis futurológica de todas las rebajas.

12.1.07

boicó

sin té.
ni café.
me han secuestrado al ordenador, por amor.
luego el ordenador de repuesto no estaba dispuesto.
y por fin blogger ha decidido interponerse entre yo y mi post diario
(¿por qué blogger no es interpondrá tan concienzudamente entre yo y mi bote de leche condensada?)
y luego...
luego ya era mañana.
así que entenderán que no me haya dado tiempo a escribir algo ingenioso.
como era... ¿para estar lista hay que sufrir?

11.1.07

érase mil veces

una diminuta que no sabía contar (se).

he recaido

en releerme
y relamerme
las heridas
y también detrás de las orejas.
y ahora estoy recontándome:
érase una vez una diminuta que hace cuatro años era cuarenta veces más.
y me llevo una.

10.1.07

vuelta a la ruina

y a la rutina.
no entiendo por qué a mi no me dejan compartir vaso,
y a las letras les dejan compartir palabras.
cuando es claramente más peligroso lo segundo:
con sólo una t puedes pillar
tuberculosis,
triquinosis
y
tifus.
y muerte por tiesto en la cabeza, claro.

9.1.07

disculpen la modestia

y las molestias.
y el robo de la frase.
que el talento es,
por definición,
lento.
o por lo menos más lento que el vicio,
y -supongo/espero- que el fornicio.
serán las rebajas, que siempre son diminutas.
igual que diminuta siempre es rebaja:
grafomanía verbívora de saldo.

8.1.07

hoy me he propuesto

¿me he puesto delante?
acabar las frases.
las mías,
antes que las de los de más,
a ser posible.
y acabar las cosas.
o al menos empezarlas.
(y cogerme el vicio otra vez...)