28.10.04

Pseudopalíndromos anónimos halagan mi diminutez.
Y si no fuera tan diminuta no me caería nunca de tan alto
(paradojas en vinagre).

24.10.04

He digitalizado mi existencia circular.
Unos y ceros dando vueltas a mi alrededor.
Y yo en el centro, más analógica que nunca.
Sin saber qué extraña circunstancia ha pulverizado mi amusia,
pero moviendo la (no tan pequeña como desearía) cadera.

23.10.04

Ruego perdón a los que temen la desaparición definitiva de la diminuta digital.
En realidad sólo constataba que el diminutismo está abandonando a la analógica.
Quizá porque no tiene tiempo para ser diminuta.
Quizá porque ha vuelto a perder sus gafas de sol rosas (las sustitutas de aquellas gafas de sol rosas que se quedaron en Francia) y no sabe de qué color son las cosas.
Y según sus recuerdos de la Gestalt, color y tamaño son parámetros completamente dependientes.

Si no por qué iban a ser pitufos los azules.

22.10.04

Creo que diminuta desaparece.
Que cada vez es más pequeña.
Casi ya ni se la ve.
Pero no por implosión,
sino por pereza.

Pecaminosa manera de suicidarse, afirmo.

18.10.04

Habito, cuando me dejan, un ombligo excéntrico.
Y sólo deseo ser centrípeta para bailar un vals esdrújulo.
Doméstico, a ser posible.


13.10.04

Carezco de sentido de los Monthy Python.
Completamente.
De hecho, no sé como se escriben.
Pero también carezco de orgullo.
Si no, no podría reconocer que carezco de sentido de los Monthy Python.

12.10.04

De repente huele a nivierno.
O quizá tengo mocos.