16.2.04

Concepto del día: Comunidad Comunicativa.
Dícese de la red social que establecen personajes diminutos, cuyos miembros se comportan de manera tal que la información referida a uno de ellos puede ser conocida antes por el resto de miembros que por el propio (o por la pequeña) protagonista .

Se creía fuera de actividad hasta recientes (y psicodélicas) muestras de lo contrario.


Tan pequeña, tan pequeña y aún no sé hablar por teléfono.

En fin.

12.2.04

Insensatos.
Malas personas.
¿Cómo puede ser que no me hayáis avisado?
Hoy me he mirado al espejo y lo he visto: no tengo dos dedos de frente.
Cual madrastra de Blancanieves no he tenido más remedio que darle la razón.
Eso sí, le he aclarado el concepto flequillo.

11.2.04

Una de las ventajas de ser diminuta es que puedes enredarte en una palabra un poco larga y tardar días y días en salir de ella. Y esos días y días tu única realidad puede consistir en "suspiro", porque se te ha enganchado la ese en la falda. O en "azofaifa", que si no hubieses descubierto que es un árbol sería una palabra muy divertida para habitar unos días. O dentro de "globo" (que es un poco tramposa: porque tú entras y luego no hay manera de encontrarles las puertas a las oes) y te pasas con suerte una semana flotando.

Pero te ahogas en una molécula de líquido (y es que las esdrújulas son muy peligrosas, alguien debería advertirlo).

10.2.04

Alguien podría creer que mi falta de memoria se debe a mi escaso tamaño: como soy diminuta, me caben pocas cosas en la cabeza, y los posts que construye mi insomnio debo dejarlos debajo de la almohada. Pero ese argumento sólo es válido para mi hipernarratividad (otro día os la cuento).
Lo que pasa es que hay veces que miras hacia atrás y ves cada pieza exactamente en su sitio, sin moverse, formando claramente diminuta. Y luego te das la vuelta y ya no están, no puedes verlas, no existen porque no las ves. Sólo encuentras (hallas) delante de ti, y hasta el horizonte un montón de letras desordenadas que no tienes ni idea de cómo almacenar: mdinuati. Y algunos días también te olvidas de que sabes leer. Otros, te olvidas de que no tienes ganas de aprender.
Mi falta de memoria no es un problema de tamaño, es un problema de persepectiva.
O de dislexia.

9.2.04

Había una vez una niña que se llamaba diminuta.
Era tan pequeña que algunas veces, no había una niña que se llamaba diminuta.

7.2.04

Diminuta tiene la costumbre de repetir en alto las palabras que no quiere olvidar cuando se las escucha a alguien: para poder vovlerlas a mirar, para reconocerlas, cree.
Por eso diminuta se llama a sí misma diminuta.