10.10.04

"Pero campanilla es tan pequeña que sólo le cabe cada vez un sentimiento en el cuerpo".
(La Gran Aventura de Peter Pan).

9.10.04

Ayer diminuta se veía invadida por la pereza.
Hoy cree más en la aspereza.
Y en la imposibilidad de ser diminuta sin ser, ya no ignorada, si no vapuleada por los estornudos de los bien dimensionados.
Habitando la duda de si el ombligo no será una burbuja de saliva que no ha acabado de salir de la boca.
Desafiando su atomicidad para ser digital, analógica, física y metafísica, y casi sobreesdrújula.
Atragantándose consigo misma y aguantando los escupitajos ajenos.

Y desistiendo, que es gerundio.

8.10.04

Nunca pensé que mantener vivo un organismo tan enano costase tantísimo esfuerzo. Sobre todo si sólo se alimenta de palabras.
Y creo que agonizo.
Que deshabito los paréntesis.
Que no leo los domingos ni fiestas de guardar.
Que me he perdido en el desierto digital incapaz de decidir si soy un uno o un cero.

Y creo que crezco. Y me quedo grande.
Yo, que sólo quiero implotar.

Queridos reyes magos:
Como este año he sido una niña muy pequeña,
quiero que me traigáis un ombligo de mi talla
(y lo quiero para ayer).
Y si no, os despido y contrato a Millàs, Wilde y Sacks en vuestro lugar. Aunque me quede sin rey negro.

3.10.04

"Creo que estoy dejando de ser diminuta" -afirmó inconsciente mientras unas posaderas
de dimensiones colosales entraban en plano por el ángulo superior izquierdo para demostrarle lo equivocada que estaba. Y aplastarla, claro.

Creía yo que siendo tan pequeña no cabrían otras consideraciones.
Y erré, cómo no.

2.10.04

Creo que ya vuelvo a tener cabeza.
Porque me duele, digo.