4.5.05

hace demasiado calor para existir

huele tanto a verano que tengo el flequillo lleno de sal
que hace que me piquen los ojos y no pueda dejar de llorar.
hoy me subido a los tacones porque si me concentro y consigo mantenerme en equilibrio
sobre
ellos
a lo mejor parece que no me caigo de la vida.

todas las vidas pueden ser el día de la marmota

hace dos días que me echo vinagre en la tostada
para que los demás tengan la razón de mi mal humor.
echo de menos tu pulgar impidiéndome fruncir el ceño,
y pido que esta vez no me dejen pegar los trocitos para no poder volver a romperme.
y que alguien me cuente el cuento de la reina de las nieves, que creo que no lo supe nunca.
sólo has hecho falta tú para que me convierta en una resentida y se me manifieste la esquizofrenia: creo que debería ir empezando a fumar para cuando sea una vieja delante de la tele.

3.5.05

y saber que aún vas a sufrir mucho más

(o que heiddegger y nieztsche se metan el sentimiento trágico de la vida por el culo,
que yo no lo quiero paa nada y además no me cabe en ningún lado).

¿por qué me tocó ser paul giamatti? (o la insoportable gravedad del ser)

vivo en el filo de una y griega. la del ay que habitan los mayores en suspenso.
no sé si es mejor caerme dentro o fuera.
como no tenía suficiente con parecerme al gato de schrödinger, alguien me ató una tostada de mantequilla a la espalda y me tiró por una ventana.
aunque yo no recuerde haber recogido el guante que me lanzó la gravedad.
la gravedad que me aplasta cada día contra la realidad,
que es la misma gravedad que no me permite volar a la irrealidad,
que es la misma gravedad que me aplasta cada día contra la realidad.
el que me fabricó la conciencia era maestro de filigranas (y miniaturas).

2.5.05

la letra pequeña

vale que lleves dos años viviendo en mi cabeza sin pagar el aqluiler.
pero resulta inadmisible que realquiles tu ombligo, puesto que la cláusula de propiedad imaginaria así lo especifica: es obvio que tu ombligo sigue siendo parte de mi cabeza.
y además si no, no tengo donde meter tanta angustia (y es que en el mío, como ya he crecido, no quepo).

diminutarquía

el domingo es un estado mental,
y en cuanto averigüe si es republicano o monárquico,
me autoproclamaré princesa del mismo
(no heredera, por supuesto).

incertidumbre patológica

he descubierto que existe la decisofobia -miedo a tomar decisiones, sí-,
y he decidido que la padezco.