Hoy me he cruzado con Caperucita roja por la calle. Me ha costado reconocerla, porque parecía estar ligeramente embarazada. Por un momento he pensado que esta vez habia sido ella la que se había comido al lobo.
Sí, ya sé que se un poco ingenua.
Probablemente se había comido a la abuela.
Si es que se empieza yendo por el camino del bosque...
29.1.04
28.1.04
No estoy intentando construirme un universo diminuto. No quiero que la niña que me espía detrás del interruptor intenet suicidarse una vez a la semana (de hecho, esta, ya van dos). No pretendo que el señor en cuyo ombligo quiero ser guaradada me ame convenientemente cuarenta y ocho horas seguidas y calle cual difunto las setenta siguientes. No voy a contaros cosas sobre la chica (odio la palabra, pero es demasiado lista para ser niña y demasiado buena ser mujer) que teme ser pisada y aplastada mortamelmente con determinada frecuencia. Y no os presentaré a otros personajes como el niño al que le cuesta más que a mi mantener la boca cerrada (y, aunque suene fatal, siempre conmigo dentro) para poder recurrir a ellos cuando nada tenga que decir.
O si.
lo dijo diminuta con la boca pequeña a las 20:54
27.1.04
La niña que me vigila desde detrás del interruptor ha vuelto a intentar suicidarse.
Esta vez se ha roto la nariz con el cargador de mi móvil.
Espero que ahora no le de por roncar.
lo dijo diminuta con la boca pequeña a las 22:36
26.1.04
Tenemos un problema. Las dos. La diminuta analógica y la digital. De hecho, se trata de un problema recíproco: el inconveniente de la diminuta analógica es la digital y vice versa (¿viceversa?). Algunos lo llaman esquizofrenia.
El caso es que el señor doctor me ha recomendado que las mantenga alejadas la una de la otra, no sea que se maten.
Y yo siempre obedezco al señor doctor. Así que rogaríamos a los lectores analógicos un exiguo (no puede ser de otro tamaño) favor: no os refiráis nunca a la otra.
¿Cómo que la otra?
Pues la que no es la una.
¿Y por qué eres tú la una?
Yo no he dicho que lo sea.
Ahora no me trates como a una loca.
¿Veis lo que pasa?
Claro que lo ven, son grandes, no imbéciles.
(ah, sí, y tampoco le deis de comer después de la medianoche).
lo dijo diminuta con la boca pequeña a las 23:09
Se supone que soy de letras (minúsculas, claro).
Pero creo recordar algo de que la estabilidad de un cuerpo depende del tamaño de su base, y de las distancia entre el centro de gravedad y los bordes de dicho cuerpo.
No sé hasta que punto se puede aplicar la física a las decisiones y conclusiones (aunque sean las decisiones y conclusiones de un ser diminuto, que vendría a ser casi casi como una partícula elemental, ¿no?), pero supongo que sabéis lo que estoy tratando de decir.
Que me caigo de mí misma todo el rato, vaya.
lo dijo diminuta con la boca pequeña a las 22:55
25.1.04
Diminuta es, actualmente, un ser cabreado consigo misma
(aclaro porque a veces diminuta también es un ser sutil en exceso).
lo dijo diminuta con la boca pequeña a las 12:54
Diminuta es un ser imbécil: tan pequeña que siempre se enreda en sí misma.
Diminuta es un ser mentiroso que sólo aparenta cuidar a todo el mundo para que todo el mundo la cuide a ella.
Diminuta es un ser que decidió ser minúsculo creyendo que así las responsabilidades del mundo la ignorarían, sin darse cuenta que lo único que conseguiría era que todo (chalecos incluidos) le quedase aún más grande.
Diminuta es un ser egoísta que sólo quiere ser guardada en un ombligo para ser el centro de algo.
Diminuta es un ser ficticio que sólo vive para ser narrada, brevemente.
Diminuta es un ser proporcionalemente incoherente capaz de llorar lágrimas tan grandes que puede ahogarse en ellas.
Y es porque son aros, y son de cebolla.
lo dijo diminuta con la boca pequeña a las 12:13
